Bondage y el deseo

 

 

Me han atado. Lo deseaba con absoluta devoción. Y me encantó.

 

Al entrar percibí olor a cera quemada, me imaginé rodeada de velas, pero no se me despertaban visualizaciones románticas, precisamente. Visionaba cueros, látigos y pasiones muy oscuras. Estaba nerviosa, no sabía lo que me esperaba aquella tarde.

 

Sentí unas manos firmes sobre mi cuerpo y una palabra:

“Tranquila”.

Supe entonces que era la voz de mi amo.

bondage

y poco a poco mi voluntad me fue abandonando hasta convertirme en mero deseo de un deseo

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